Sé que mi nacimiento es una casualidad, un
accidente risible, y, no obstante, apenas me descuido me comporto como si se
tratara de un acontecimiento capital, indispensable para la marcha y el
equilibrio del mundo.
G
Mi facultad de decepción sobrepasa el
entendimiento. Ella es quien me hace comprender a Buda, pero también es ella
quien me impide seguirlo.
G
Cada vez que estoy mal y me apiado de mi
cerebro, me siento llevado por un irresistible deseo de proclamar. Entonces adivino de qué pedestres abismos surgen
reformadores, profetas y salvadores.
G
Días
milagrosamente cuajados de esterilidad. Y yo, en vez de alegrarme, de cantar
victoria, de convertir esa sequedad en fiesta, de ver un ejemplo de mi
realización y madurez, de mi desapego, me dejo invadir por el despecho y el mal
humor: así de tenaz es en nosotros el hombre viejo, la chusma turbulenta
incapaz de hacerse a un lado.
Párrafos del libro: Del inconveniente de haber nacido, de Emil Cioran.
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