martes, 14 de septiembre de 2021

Espejos talentosos







Mi primer shock literario, fue conocer: El libro del desasosiego de Bernardo Soares, por Fernando Pessoa, fue tan honda la impresión que me causó, que empecé a profundizar en el gran portugués y leí gran parte de su obra. Conocí a sus heterónimos y les dediqué años, hasta que la pasión, como todas las hogueras, fue menguando y comencé a variar el menú de mis lecturas.

Me  convertí en un lector inquieto que exploraba autores de siglos anteriores, fijando como límite superior la fecha de mi nacimiento a mediados del siglo XX.

Di con soberbios escritores; semidioses de la palabra que leía sabiendo que toda su producción, con mayor o menor dificultad, encontraría en bibliotecas o el milagro de internet y su dual condición de cofre de tesoros y letrina.

No sé porqué, un día me dio por leer a un filósofo  y escritor rumano que hasta entonces, desconocía, se trata de Mircea Eliade, del que no todas sus obras han alcanzado una gran difusión; pero me hizo sentir una gran curiosidad por este pequeño y sufrido país europeo.

Conocía aforismos de Emil Cioran; sabía de su lucidez y lo filoso de su mente perspicaz, pero hasta leer: Breviario de podredumbre, no entró en el Olimpo de mis preferidos.

Este blog estará dedicado a su mente brillante y a su humor agudo; escogeré los escritos que más me gusten y los compartiré con quienes deseen leer esta bitácora y conocer más en profundidad a este pensador nihilista y peculiar.





1 comentarios:

Unknown dijo...

¡¡Gracias!! Para talento el tuyo, amigo.

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